Creative CSR Instruments for Youth Projects. Craiova (Romania) By Borja Gandia Bernia

This was my first experience with the Erasmus. My stay in Craiova was very fruitful, though at first we were a little confused when arriving to Romania, due to the differences with Spain.

We arrived a day before the other participants so had time to adapt to our new setting. We had time to visit the city and learning more about our environment. The first day of work, with all participants in the Erasmus +, was focused on interacting with other members, and more than anything, to learn to work together with people you just met.

The highlight of this experience was the intercultural night. It served to show the functions and scope of each association, whilst also learn a little of all participating countries.  We were able to meet people through the typical products of each region, it enabled us to get to know one another, and let the conversation flow. From this moment and the other days, relations were better, sharing moments that we all cherish.

We enjoyed the daily work we had to do, divide into smaller working groups as well as the free time we had, as at meals, it helped us learn about other realities and ways of understanding the world. This was one way to see beyond your own country, to come to understand what is seen outside your place of residence and to overcome the prejudices that you have for other nations. A part of learning to take courses like this, we assume a new way to see the whole of the European Union.

We went with a preconceived idea of what would be our experience there, and we came back with a lot of shared experiences among the eight participating countries. You could say that our stay was short once established friendly ties. But ultimately it was a very advisable and necessary to expand our knowledge and experiences.

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Esta ha sido mi primera experiencia con el programa Erasmus+, sistema que no conocía con anterioridad. Mi estancia en Craiova fue muy fructífera, en un primer momento estábamos un poco despistados al llegar a Rumania, con la diferencia que existe entre este país y España.

Al llegar con un día de antelación tuvimos tiempo, antes que los demás participantes, y de esta manera adaptarnos rápidamente. Además de poder visitar la ciudad y conocer un poco más nuestro entorno. El primer día de trabajo, con todos los participantes de este Erasmus+, estuvo centrado en relacionarse con los demás miembros, y más que nada, en aprender a trabajar en equipo con unas personas que acabas de conocer.

Como punto de inflexión de esta experiencia destacaría la noche intercultural. Sirvió para conocer las funciones y ámbito de actuación de cada asociación, y además conocer un poco de todos los países participantes. Poder conocer a las personas a través de los productos típicos de cada región, nos posibilitó llegar a conocernos, y permitió que la conversación fluyese. A partir de este momento y el resto de días, las relaciones fueron a mejor, compartiendo momentos que todos recordaremos.DSC_0580

Más allá del trabajo diario que teníamos que realizar, divididos en grupos de trabajo más pequeños, disfrutábamos juntos. Tanto el tiempo libre que teníamos, como en las comidas, nos ayudaba a conocer otras realidades y formas de entender el mundo. Una forma de ver, más allá de la de tu propio país, llegas a comprender como se ve exteriormente tu lugar de residencia y a vencer los propios prejuicios que tienes del resto de naciones. A parte de aprender a realizar cursos como este, asumimos una nueva forma de ver el conjunto de la Unión Europea.

Fuimos con una idea preconcebida de lo que sería nuestra experiencia allí, y nos volvimos con una gran cantidad de experiencias compartidas entre los ocho países participantes. Se podría decir que nuestra estancia se hizo corta una vez establecidos los lazos de amistad. Pero en definitiva fue una experiencia muy recomendable y necesaria para expandir nuestros conocimientos y vivencias.

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